- "A vino nuevo, odres nuevos" -

Identidad
Este apartado recoge las páginas que identifican al portal Ágora Marianista y a la Familia Marianista de España
Familia Marianista
Este apartado recoge las páginas de cada rama de la familia y otra información común, como sus publicaciones
Misión
Este apartado recoge las páginas relacionadas con misión y educación: materiales, colegios, formación, grupos de fe, etc
Comunidad
Este apartado recoge las páginas relacionadas con las vivencias; encuentros; peregrinajes; espacios de comunicación: foros; blogs
Correo
Este apartado te permite acceder a tu correo @marianistas.org, así como a la ayuda relacionada
Buscar
Este apartado te permite acceder al índice general de contenidos del portal, o bien realizar búsquedas directas de contenidos concretos
Identidad Familia Marianista Misión Comunidad
Mapa de contenidos del portal

Archivo de la categoría "Testimonio de vida"

Dando tu vida :: Video

Viernes, 19 de Octubre de 2007

María Arias, redactora de Nova Bella ha realizado un vídeo para la canción. Lo comparto con vosotr@s.


Ver o descargar en alta calidad: Stage6

Carta a Dios II

Lunes, 17 de Septiembre de 2007

A raíz de la entrada de hace unos días Carta a Dios, recibí un e-mail de Mariola remitiéndome a su vez, a otra carta que al leerla no he dudado ni un instante en compartirla.

Carta a Dios

Gracias. Con esta palabra podría concluir esta carta, Dios “o, amor mío. Porque eso es todo lo que tengo que decirte: gracias. gracias. Si, desde la altura de mis cincuenta y cinco años, vuelvo mi vista atrás, ¿qué encuentro sino la interminable cordillera de tu amor? No hay rincón en mi historia en el que no fulgiera tu misericordia sobre mi. No ha existido una hora en que no haya experimentado tu presencia amorosa y paternal acariciando mi alma.

Ayer mismo recibía la carta de una amiga que acaba de enterarse de mis problemas de salud, y me escribe furiosa: «Una gran carga de rabia invade todo ni¡ ser y me rebelo una vez y otra vez contra ese Dios que permite que personas como tú sufran.» ¡Pobrecilla! Su cariño no le deja ver la verdad. Porque -aparte de que yo no soy más…

importante que nadie– toda mi vida es testimonio de dos cosas: en mis cincuenta años he sufrido no pocas veces de manos de los hombres. De ellos he recibido arañazos y desagradecimientos, soledad e incomprensiones. Pero de ti nada he recibido sino una interminable siembra de gestos de cariño. M última enfermedad es uno de ellos.

Me diste primero el ser. Esta maravilla de ser hombre. El gozo de respirar la belleza del mundo. El de encontrarme a gusto en la familia humana. El de saber que, a fin de cuentas, si pongo en una balanza todos esos arañazos y zancadillas recibidos serán siempre muchísimo menores que el gran amor que esos mismos hombres pusieron en el otro platillo de la balanza de mi vida. ¿He sido acaso un hombre afortunado y fuera de lo normal? Probablemente. Pero ¿en nombre de qué podría yo ahora fingirme un mártir de la condición humana si sé que, en definitiva, he tenido más ayudas y comprensión que dificultades?

Y, además, tú acompañaste el don de ser con el de la fe. En mi infancia yo palpé tu presencia a todas horas. Para mí, tu imagen fue la de un Dios sencillo. Jamás me aterrorizaron con tu nombre. Y me sembraron en el alma esa fabulosa capacidad: la de saberme amado, la de sentirme amado, la de experimentar tu presencia cotidiana en el correr de las horas.

Hay entre los hombres -lo sé- quienes maldicen el día de su nacimiento, quienes te gritan que ellos no pidieron nacer. Tampoco yo lo pedí, porque antes no existía. Pero de haber sabido lo que sería mi vida, con qué gritos te habría implorado la existencia, y ésta, precisamente, que de hecho me diste.

Supongo que fue absolutamente decisivo el nacer en la familia que tú me elegiste. Hoy daría todo cuanto después he conseguido sólo por tener los padres y hermanos que tuve. Todos fueron testigos vivos de la presencia de tu amor. En ellos aprendí -¡qué fácilmente!- quién eras y cómo eres. Desde entonces amarte -y amar, por tanto, a todos y a todo- me empezó a resultar cuesta abajo. Lo absurdo habría sido no quererte. Lo difícil habría sido vivir en la amargura. La felicidad, la fe, la confianza en la vida fueron, para mi, como el plato de natillas que mamá pondría, infaliblemente, a la hora de comer. Algo que vendría con toda seguridad. Y que si no venía, era simplemente porque aquel día estaban más caros los huevos, no porque hubiera escaseado el amor. Entonces aprendí también que el dolor era parte del juego. No una maldición, sino algo que entraba en el sueldo de vivir; algo que, en todo caso, siempre sería insuficiente para quitarnos la alegría.

Gracias a todo ello, ahora -siento un poco de vergüenza al decirlo- ni el dolor me duele, ni la amargura me amarga. No porque yo sea un valiente, sino sencillamente porque al haber aprendido desde niño a contemplar ante todo las zonas positivas de la vida y al haber asumido con normalidad las negras, resulta que, cuando éstas llegan, ya no son negras, sino sólo un tanto grises. Otro amigo me escribe en estos días que podré soportar la diálisis «chapuzándome en Dios». Y a mí eso me parece un poco excesivo y melodramático. Porque o no es para tanto o es que de pequeño me «chapuzaron» ya en la presencia «normal» de Dios, y en ti me siento siempre como acorazado contra el sufrimiento. O tal vez es que el verdadero dolor aún no ha llegado.
A veces pienso que he tenido «demasiado buena suerte». Los santos te ofrecían cosas grandes. Yo nunca he tenido nada serio que ofrecerte. Me temo que, a la hora de mi muerte, voy a tener la misma impresión que en ese momento tuvo mi madre: la de morirme con las manos vacías, porque nunca me enviaste nada realmente cuesta arriba para poder ofrecértelo. Ni siquiera la soledad. Ni siquiera esos descensos a la nada con que tú regalas a veces a los que verdaderamente fueron tuyos. Lo siento. Pero ¿qué hago yo si a mí no me has abandonado nunca? A veces me avergüenzo pensando que me moriré sin haber estado nunca a tu lado en el huerto de los olivos, sin haber tenido yo mi agonía de Getsemaní. Pero es que tú -no sé por qué- jamás me sacaste del domingo de Ramos. Incluso alguna vez –en mis sueños heroicos- he pensado que me habría gustado tener yo también una buena crisis de fe para demostrarte a ti y a mí mismo que la tengo. Dicen que la auténtica fe se prueba en el crisol. Y yo no he conocido otro crisol que el de tus manos siempre acariciantes.

Y no es, claro, que yo haya sido mejor que los demás. El pecado ha puesto su guarida en mí y tú y yo sabemos hasta qué profundidades. Pero la verdad es que ni siquiera en las horas de la quemadura he podido experimentar plenamente la llama negra del mal de tanta luz como tú mantenías a mi lado. En la miseria he seguido siendo tuyo. Y hasta me parece que tu amor era tanto más tierno cuantas más niñerías hacía yo.

También me gustaría presumir ante ti de persecuciones y dificultades. Pero tú sabes que, aun en lo humano, me rodeó siempre más gente estupenda que traidora y que recibí por cada incomprensión diez sonrisas. Que tuve la fortuna de que el mal nunca me hiciera daño y, sobre todo, que no me dejara amargura dentro. Que incluso de aquello saqué siempre ganas de ser mejor y hasta misteriosas amistades.

Luego me diste el asombro de mi vocación. Ser cura es imposible, tú lo sabes. Pero también maravilloso, yo lo sé. Hoy no tengo, es cierto, el entusiasmo de enamorado de los primeros días. Pero, por fortuna, no me he acostumbrado aún a decir misa y aún tiemblo cada vez que confieso. Y sé aún lo que es el gozo soberano de poder ayudar a la gente -siempre más de lo que yo personalmente sabría- y el de poder anunciarles tu nombre. Aún lloro -¿sabes?- leyendo la parábola del hijo pródigo. Aún -gracias a ti- no puedo decir sin conmoverme esa parte del Credo que habla de tu pasión y de tu muerte.

Porque, naturalmente, el mayor de tus dones fue tu Hijo, Jesús. Si yo hubiera sido el ~ desgraciado de los hombres, si las desgracias me hubieran perseguido por todos los rincones de mi vida, sé que me habría bastado recordar a Jesús para superarlas. Que tú hayas sido uno de nosotros me reconcilia con todos nuestros fracasos y vacíos. ¿Cómo se puede estar triste sabiendo que este planeta ha sido pisado por tus pies? ¿Para qué quiero más ternuras que la de pensar en el rostro de María?

He sido feliz, claro. ¿Cómo no iba a serlo? Y he sido feliz ya aquí, sin esperar la gloria del cielo. Mira, tú ya sabes que no tengo miedo a la muerte, pero tampoco tengo ninguna prisa porque llegue. ¿Podré estar allí más en tus brazos de lo que estoy ahora? Porque éste es el asombro: el cielo lo tenemos ya desde el momento en que podemos amarte. Tiene razón mi amigo Cabodevilla: nos vamos a morir sin aclarar cuál es el mayor de tus dones: si el de que tú nos ames o el de que nos permitas amarte.
Por eso me da tanta pena la gente que no valora sus vidas. Pero ¡sí estamos haciendo algo que es infinitamente más grande que nuestra naturaleza: amarte, colaborar contigo en la construcción del gran edificio del amor!

Me cuesta decir que aquí te damos gloria. ¡Eso seria demasiado! Yo me contento con creer que mi cabeza reposando en tus manos te da la oportunidad de quererme. Y me da un poco de risa eso de que nos vas a dar el cielo como premio. ¿Como premio de qué? Eres un tramposo: nos regalas tu cielo y encima nos das la impresión de haberío merecido. El amor, tú lo sabes muy bien, es él solo su propia recompensa. Y no es que la felicidad sea la consecuencia o el fruto del amor. El amor ya es, por sí solo, la felicidad. Saberte Padre es el ciclo. Claro que no me tienes que dar porque te quiera. Quererte ya es un don. No podrás darme más.
Por todo eso, Dios mío, he querido hablar de ti y contigo en esta página final de mis Razones para el amor. Tú eres la última y la única razón de mi amor. No tengo otras. ¿Cómo tendría alguna esperanza sin ti? ¿En qué se apoyaría mi alegría si nos faltases tú? ¿En qué vino insípido se tornarían todos mis amores si no fueran reflejo de tu amor? Eres tú quien da fuerza y vigor a todo. Y yo sé sobradamente que toda mi tarea de hombre es repetir y repetir tu nombre. Y retirarme.

José Luis Martín Descalzo

Carta escrita en su libro Razones para el amor

 

Carta a Dios

Lunes, 10 de Septiembre de 2007

¿Querido Dios, Hola Dios, Estimado Dios…? ¿Escribirle una carta a Dios? Quizá hoy día, sería mejor escribirle un e-mail, no? Igual leyendo la que escribo aquí abajo, te ayude a escribir la tuya propia…si es que te gusta escribir… a veces es bueno poner por escrito aquello que de viva voz no somos capaces de decir…

images.jpg

LA CARTA IMPOSIBLE

Dolores Aleixandre, RSCJ Biblista

No estoy segura de ser capaz de escribirte una carta. ¿Cómo empezaría? ¿«Querido Dios»? No me gusta llamarte por ese nombre, el mismo con el que podría invocarse a Marduk, a Baal o a Zeus. Cuando Moisés te preguntó cómo debería llamarte, le contestaste con una evasiva: «Soy el que estará contigo» (Éxodo 3,14), que era como pedirle que dejara consumirse en el fuego de la zarza un deseo que escondía pretensiones de posesión, para mantenerse atento solamente a tu Presencia inasible e incontrolable. Por eso llevo tiempo tratando de que mis sentidos se dejen rozar por ella, segura de que, como decía Job, mi tronco seco, al olfatear el agua, reverdecerá (Job I4, 8). Y por eso trato de respirar con atención por si, entre mil aromas, reconozco el que se derrama en tu Nombre (Cantar de los Cantares 1,2).

A veces, en alguien o en algo, me parece sentir tu contacto, y mi corazón atesora entonces con cuidado esos momentos fugaces de roce para que, cuando la voz de mis sombras intente convencerme de tu ausencia y mis ojos no sean capaces de reconocerte en medio de la oscuridad…

esa memoria me alumbre en medio de la noche. Y así voy aprendiendo, torpe y lentamente, a no considerarte una ventaja ni una propiedad a mi disposición, sino a dejarte ser quien eres y a mostrarte cuando quieras.

Por otra parte, las cartas se escriben cuando hay separación o ruptura, pero ¿qué distancia puede haber entre nosotros, si cuando respiro eres Tú quien me estás dando anchura, dilatación y libertad? ¿Y cómo podría ponerme a «contarte cosas» como si las desconocieras, si la fe me dice que me muevo en Ti como un pececito en lo más hondo del océano o como la minúscula semilla que recibe de la tierra en la que está hundida nutrición y energía para seguir creciendo?

Llevo tiempo fascinada por aquel personaje de la parábola que sembró la semilla en su campo y luego dormía y se levantaba tranquilamente, mientras la tierra por sí misma producía el fruto (Marcos 4,26-29). Creo que no busco ahora más sabiduría que la que aprendo ahí: contar con mis ritmos entrecortados de ir o venir, de hablar o callar, de trabajar o descansar, de acertar o equivocarme, sabiendo que, por debajo de todo eso, me sostiene el cantus firmus de tu callada Presencia, que acompaña este caminar mío, tan vacilante e intermitente.

Sé que el secreto de vivir así está en la actitud sorprendente que aparece en el centro de la parábola: el crecimiento de la semilla se produce «sin que él sepa cómo», es decir, fuera del ámbito de su dominio o de su control. Y eso me invita a dejar de rondar el árbol de los saberes de verificación inmediata y a silenciar las ansiedades de mi búsqueda a la sombra de aquel otro árbol en el que reclinó la cabeza Aquel que supo poner confiadamente su vida entre tus manos.

Continúo dando vueltas a por qué me siento incapaz de escribirte: pienso que las cartas salen en busca de un destinatario, pero hace ya mucho que sé que eres Tú quien andas en mi busca y quien va dejando asomar la esquina blanca de sus sobres en las personas y lugares que transito cada día, todos esos que de Ti «me van mil gracias refiriendo…».

Y tampoco me siento capaz ya de escribirte para «recomendarte» a gente… Hace un tiempo tenía la costumbre de pedir por aquellos de quienes tocaba las heridas, pero ahora, cada vez que siento sobre las espaldas de mi amistad sus vidas rotas, ya no se me ocurre tratar de arrancarte a Ti algo que deseo para ellos, como si fueras un banquero endurecido y distante a quien se implora un donativo. Me he acostumbrado sencillamente a pronunciar sus nombres y a depositarlos con cuidado sobre tus hombros, para que, lo mismo que Benjamín, el más pequeño de los hijos de Jacob, «habiten en seguro» (Deuteronomio 33,12). Y junto con ellos abandono ahí mis perplejidades, mis dudas y las pequeñas o grandes preguntas sobre el misterio del sufrimiento, que, como raposillas, intentan roer la viña de la confianza que he puesto en Ti.

Pero para eso necesito aferrarme, cada vez con más terquedad y determinación, a ese alcázar «con abasto de pan y provisión de agua» (Isaías 33,16) que es Jesús: lo que sé de Ti me ha venido por él, y es su misma fe la que, como una roca debajo de mis pies, sostiene mi deseo de decirte «amén» y «gracias», ocurra lo que ocurra.

En comparación con su Evangelio, otras palabras o discursos saben cada vez menos decirme lo que quiero, y, en cambio, un misterioso radar me hace irte detectando en la espalda del mundo. Quizá era eso lo que querías revelarle a Moisés en el Sinaí, cuando le decías: «Ponte en la hendidura de la roca y te cubriré con mi palma hasta que haya pasado, y cuando retire la mano podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás» (Éxodo 33,22-23). Y sigue siendo ahí donde te muestras como origen de una energía vital y de una fuerza de resistencia que me asombran cada día.

Por eso, cuando oigo a Eugenia, que en treinta años ha vivido ya mil vidas desgarradas, rezar en alto y decirte: «Dios mío…, Tú…, Usted me ha sacado siempre adelante…», siento que en ese «usted» está resonando la armonía del gregoriano, el esplendor del gótico y el fuego de los místicos. O cuando Raiza cuenta que llegó a Madrid embarazada de nueve meses y otro niño agarrado de su mano, y «como no conocía a nadie ni tenía a dónde ir, dormía en un banco del Retiro. Pero tuve suerte, porque era verano y porque además sentía que Dios estaba conmigo…».

¿Y sabes finalmente quién tiene la culpa de que no quiera escribirte? Pues precisamente Jesús y su manera de decirnos cómo entrar en relación contigo: «Cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, cerrando la puerta, ora a tu Padre, que está en lo escondido. Y tu Padre, que mira en lo escondido, te recompensará» (Mateo 6,5-6).

Ignoro por qué ejercen sobre mí tanto poder de atracción ese espacio escondido en el que se entra y esa puerta que se cierra, pero consiguen que la mayor parte de las palabras me parezcan un bullicio vacío. Cuando me adentro en esa oscuridad en la que ya no soy observada por nadie de fuera y me quedo sola expuesta a tu mirada, la del único que ve lo escondido, sé que ya no necesito hacer ni decir nada que se parezca a hablarte o escribirte. Porque en ese lugar que me ancla en otro centro y me hace respirar otro aire, recibo la certeza de ser plenamente sabida y acogida, y eso aquieta y silencia mi corazón.

¿Crees que habré conseguido que entiendan por qué me resulta imposible escribirte una carta?

Misión en Guatemala. Ciudad de la esperanza

Lunes, 6 de Agosto de 2007

Hace unas semanas Richi Donet que se prepara para ser religioso marianista, y Ãlex Segrelles, fraterno marianista, marcharon en misión hacia Guatemala.
Ãlex nos lo cuenta así en su Blog:

[…]nos consideran valientes por emprender esta pequeña peregrinación […] Y pienso, más que en aquello que voy a hacer (prácticamente nada), en aquello que los preferidos de Dios van a hacer en mí. Porque, en el fondo, ése y solo ese es el motivo de nuestro viaje: ir al encuentro de los últimos, anhelar vivir con ellos… para que nuestra vida pueda ser transformada por quienes son el rostro más sincero del Padre en la tierra.


También Richi nos contaba en un mail:

Ayer visité por primera vez el basurero… IMPRESSIONANTE!! Ver cómo están a la espera de que llegue un camión con basura de todo tipo, para separar las cosas.. Ya que cuando consiguen determinada cantidad de plástico, de latas, de… las pesas yu se sacan algunos QUETZALES. Ahorita mismito tendría que estar ahí dándoles clases (es otra cosa diferente a la escuelita. Solemos ir 2 veces a la semana), pero como me encuentro pachucho hoy me he quedado… El Padre Sergio ya se ha ganado la confianza de esa gente, le costó lo suyo, porque en sus inicios les tiraban piedras poprque no eran bienvenidos… Ahora llevan la comida y un líquido de soja que le llamab FRESCO.

Aunque casi no tienen tiempo para conectarse a Internet de vez en cuando nos envían alguna crónica, que vale la pena leer.

No dejo de acordarme de vosotros en mi oración. Gracias por vuestra entrega y testimonio.

Ya no hay distancia, no hay tiempo… todo es posible para Dios

Jueves, 19 de Julio de 2007

pilauDesde hace tiempo en los foros de Ãgora veníamos compartiendo grandes encuentros, otros cotidianos, otros deseados, pero la semana pasada se produjo al fin uno aun más especial: Lau y Pilar junto con sus familias se encontraban en Buenos Aires, Argentina.
Estos encuentros tienen algo especial, que no sé cómo explicar, y que transmiten la alegría y la esperanza de saber que hay muchas formas de tocar la felicidad sincera y confiada abriéndose a los demás.

Leyendo las crónicas que nos han mandado desde que empezó el encuentro recordaba una canción de “Ain Karem†que lleva por título también “Ain Karem†sobre el encuentro de María e Isabel


Como un río en crecida, como copa de vino en la fiesta, desbordada de amor, ha salido al encuentro

Ya no hay distancia, no hay tiempo, es la vida engendrada en tu seno, quien te hace tener la certeza de que todo es posible para Dios

Risas en el aire, gozo hecho canción, música de encuentro, danza de dos cuerpos, al ritmo de un abrazo, dos vidas multiplicadas por el amor

Gracias Lau y Pilar y a todos los demás por contagiarnos la alegría del encuentro

de foro ¡Encuentros de la Familia Ãgora!

I only ask God - Outlandish

Lunes, 18 de Junio de 2007

Os presento a Lenny Martínez, Waqas Ali Qadri e Isam Bachiri. Pasaron su infancia en un suburbio al oeste de Copenhague. Su profunda amistad se forjó entre los clubes juveniles y los campos de fútbol del barrio en el que crecieron.
Los tres son profundamente creyentes. Lenny es católico; Waqas e Isam, musulmanes. Se hacen llamar Outlandish (en inglés, estrafalario) y han publicado ya cuatro álbumes.

Vivimos en tiempos en que las posiciones políticas se están polarizando y las culturas pasan a ser consideradas entidades cercadas que no pueden unirse. El mundo es frecuentemente concebido a través de un prisma defectuoso, que nos divide a «nosotros» de «ellos». Por eso, siempre resulta un alivio para la tensión que haya personas que dediquen su tiempo y su talento a recordarnos que todos somos seres humanos. Que la sangre que corre por tus venas no es diferente de la que fluye por el cuerpo de tu vecino, incluso si no compartes con él la misma condición social, las mismas ideas políticas o las mismas convicciones religiosas; incluso si no procedéis de la misma latitud o longitud.

Ésta es la historia que les movió, hace dos años, a versionar una vez más a León Gieco para pedirle a Dios que la guerra, la injusticia y el futuro no nos sean indiferentes…



Es muy famosa su canción Aicha, y la versión friki que dió la vuelta al mundo en Google Video hace un año.

Via El barro del alfarero

Isabel de la Trinidad

Sábado, 2 de Junio de 2007

Ãgora-Espiritualidad, dedica su portada a la clausura del Centenario de la muerte de ISABEL DE LA TRINIDAD, una de las tres grandes carmelitas contemporáneas (Teresa de Lisieux, Edith Stein, y ella).

La primera, Teresa Martín, Santa Teresa del niño Jesús, es una “fuera de serie”, probablemente una de las personas y espiritualidades de la que se ha escrito más en el siglo XX, patrona de las Misiones, con San Francisco Javier; su “Caminito” es una bomba de relojería en la espiritualidad contemporánea, antídoto contra el jansenismo, y el fariseismo moderno. Su “Historia del alma” -vease en “Los Tesoros”- no es para leer, es para orar durante años…

teresa-nino-jesus.jpg

La segunda, Edith Stein, Santa Teresa Benedicta de la Cruz, la judíaconvertida,filósofa,profesora de universidad, discípula de Husserl, feminista y mártir de la barbarie nazi. Declarada por Juan Pablo II, copatrona de Europa (con San Benito, Santa Catalina de Siena, y los santos Cirilo y Metodio)
Sr-Edith-Stein.jpg

La menos conocida es sin duda Isabel Catez, “Beata Isabel de la Trinidad“, pero desde su beatificación, está siendo más dada a conocer en la Iglesia. Es una ocasión para acercarse a ella y a su mensaje.
isabel-trinidad.jpg

Carta desde Tazé. “Tratar de descubrir qué quiere Diosâ€

Viernes, 25 de Mayo de 2007

Querida familia de Nova Bella:
zagreb3
Quizá algo tarde, empiezo a dar noticias de mi vida, después de casi tres meses, por lo cual os pido perdón, pero la ausencia no siempre significa el olvido, y creedme que yo os tengo muy presente. Ya me han contado que muchos estáis preguntando por mi, cosa que os agradezco mucho, porque me hace sentirme muy querida. Bueno, creo que algunos sabéis el por qué de mi ausencia, pero como supongo que otros no, lo mejor será explicarlo.

Hace dos meses y medio, me vine a Taizé para pasar un tiempo largo aquí. Necesitaba salir de la monotonía que empezaba a tomar mi vida, cambiar cosas que no me gustaban de mi, y principalmente, tratar de descubrir qué quiere Dios de mi en este momento de mi vida. Sentía que el Señor me decía directamente como en el Apocalipsis:“Pero tengo contra ti que has perdido tu primer amor” (Ap 2,4) y sabia que volviendo a él estaría bien, y para ellos…que mejor lugar que Taizé!

Así que, desde entonces estoy aquí. Quizá muchos no sepáis ni lo que es Taizé o que hay aquí. El H. Roger, fundador de la comunidad, decía que Taizé es como una fuente de agua viva, por la que se pasa en el camino, y de la que tomas fuerza para seguir caminando. En si, Taizé es un “monasterio” ecuménico, donde cada semana vienen jóvenes de todos los países, a orar, a buscar esa paz del corazón que muchas veces perdemos y a vivir en unidad con gente de muchas lenguas, razas y culturas. Y aquí los jóvenes, tenemos la oportunidad de permanecer durante un tiempo más largo, como experiencia personal, ayudando en todos los trabajos que se realizan.

zagreb1

Como permanente vives con jóvenes, en una comunidad, se tienen actividades comunes. Pero para mi, es sobre todo un tiempo personal de búsqueda, y lo más importante, es que no es un tiempo mío, sino que es el tiempo de Dios, por eso trato, de no empenarme en nada, y que él sea el que vaya haciendo en mí.

zagreb2Participas en las oraciones comunes con los hermanos de la comunidad y cada semana tienes un trabajo: limpieza de baños, cocina, acogida, fregadero, recogida de basura, trabajo en la iglesia, en el correo…hay muchísimas cosas que hacer. Todos los sábados ponen una lista en la sala común con los nuevos trabajos para la semana, y aunque siempre hay algunos que cuestan mas que otros, si algo estoy aprendiendo es a tomarme el trabajo como un servicio gratuito a los demás, y me doy cuenta de lo infravalorados que tenemos en la sociedad, trabajos como el de los basureros, las amas de casa o las limpiadoras. Y cuando sé que algo me cuesta más, trato de pedirle al Señor en la oración, que me ayude a vivir y a trabajar como Él lo haría. Pero a veces no es fácil.

Una de las cosas más bonitas de Taizé, es la convivencia con gente de tantos sitios. A pesar de que no siempre sea fácil, lo cual también es normal, es bonito descubrir que es posible estar unidos por lo mismo y vivir con diferentes culturas: India, México, Filipina, Corea, Alemania, Holanda, Serbia, Argentina, Brasil, Bolivia, España… Hay de todo.

zagreb5

Quizá una de las grandes experiencias para mi, esta siendo la convivencia con la gente latinoamericana. Es verdad que nos une el idioma, pero es muy bonito descubrir y vivir en tu propia piel, esa acogida, cariño y alegría…con la que vive la gente allí. Es como si de ese continente latino fluyera un alo de fraternidad y pese a las diferencias políticas, sobre todo, hay un signo de unidad entre todos los países. Y… cuando descubres eso, y piensas en Europa, te das cuenta de todo lo que nos queda por aprender, porque es emocionante escuchar como hablan no sólo de su país, sino de Latinoamérica como una sola. Es muy emocionante. Hay un chico brasileño muy gracioso, que dice que yo tengo alma latina; debe ser que ellos están haciendo brotar eso en mí.

La verdad es que está siendo una experiencia preciosa. Y no sólo son momentos buenos, como siempre en la vida, cuando te paras a mirar en ti mismo, a descubrir que falla, se te desmorona toda tu vida y se pasa por momentos duros, pero como dice San Pablo:

“Mi gracia te basta, que mi fuerza se realice en tu flaqueza. Por tanto, con gusto seguiré gloriándome en mis flaquezas, para que habite en mi, la fuerza de Cristo”

(2 Cor 12,9)

zagreb4

No sé el tiempo que aun me quedaré aquí. Confío en que el Señor se encargará de mostrármelo. Mientras tanto, sigo rezando por cada uno de vosotros, y por mis queridos compañeros de viaje, Dani, Sergio y ahora también de Paco y Javi, para que el Señor nos mantenga unidos en comunión. Perdonad por mi ausencia. Yo también os echo de menos.

Gracias por todo.
Con mucho cariño. Unidos en la oración.

Maria Arias

Boda de Pablo y Susana

Sábado, 12 de Mayo de 2007

Hoy es la boda de mis entrañables amigos Pablo y Susana. Dos maravillosas personas que hoy se unen ante Dios para permanecer fieles en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, con la confianza de que el Señor los sostendrá en los momentos difíciles y hará que sus vidas den fruto y un fruto abundante.
¡Gracias Señor por Pablo y Susana!

pabloysusana.jpg

¿Cómo pueden existir creyentes en estos días?

Martes, 1 de Mayo de 2007
¿Cómo pueden existir creyentes en estos días?

Es lo que el pasado 24 de abril preguntaba un usuario en los foros de Ãgora. Os invito a leer las respuestas, no tienen desperdicio.

Abbé Pierre

Sábado, 31 de Marzo de 2007

abbepierre.jpg

Frente a cualquier sufrimiento humano, preocúpate. No solamente de solucionarlo en el acto, sino también de destruir sus causas…

El Abbé Pierre, fundador de los Traperos de Emaús, falleció el pasado 22 de enero. Su vida es el testimonio de un amor que transforma el mundo, de una fe que asume riesgos.


Carta abierta a Jon Sobrino

Domingo, 25 de Marzo de 2007

jon-sobrino

La primera vez que te escuché era novicio jesuita, y acababan de asesinar a toda tu comunidad en El Salvador.

Gracias por pensar y buscar, por formular el evangelio de un modo que hoy es acicate y propuesta.

En la prensa se especuló con una condena tajante, de ti y de toda tu obra. Cuando se ha clarificado la notificación, que se centra únicamente en aspectos concretos de dos de tus libros, he respirado, pues la rumorología hacía creer que ibas directo a la hoguera.

Nos sentimos parte de una Iglesia común, santa y pecadora, humana en su fortaleza y su fragilidad.

Carta abierta a Jon Sobrino
Por Jose María R. Olaizola, SJ

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford

Martes, 13 de Marzo de 2007

Nunca me ha gustado la pompa de las graduaciones norteamericanas, de hecho jamás me había parado a buscar o escuchar el discurso de graduación de nadie. Esta vez lo he hecho movido por la sugrencia de X-Blog, y que el autor de este discurso es Steve Jobs, el CEO de Appel. Es largo, casi 15 minutos, pero está lleno de una fuerte sabiduría. Me ha impresionado, este testimonio me habla de la fe, de la Voluntad de Dios a quien Steve llama intución, voz interior.

Descargar video
Descargar testimonio escrito y traducido

Diario de un joven perlegrino

Viernes, 2 de Marzo de 2007

Ayer, Miguel Perles Alabau, un buen amigo, presentó en Valencia su libro: “Diario de un joven perlegrino”
Es el diario de su primera peregrinación a Santiago de Compostela a la edad de 17 años.
Como algo destacable comentaros que distribuye su libro bajo la filosofía: “Tú pones el precio”, dando gratis el libro a quienes se lo piden, porque como dice él NO TIENE PRECIO, y después cada uno aporta lo que cree conveniente o puede dar. De esta manera puede hacer llegar su libro a mucha más gente y contagiar la ilusión y la fe que mueven su vida.
Podéis pedir el libro o descargarlo en PDF desde:
http://perlegrino.marianistas.org/diario

Beato Guillermo José Chaminade

Lunes, 22 de Enero de 2007

22 de enero
Hoy es la fiesta del fundador de la Familia Marianista, el Beato Guillermo José Chaminade.
Compartimos con vosotros una primicia, una pequeña biografía a partir del último cuadro que en Valencia han pintado de él. Su autor Luis Longedo.