- "A vino nuevo, odres nuevos" -

Identidad
Este apartado recoge las páginas que identifican al portal Ágora Marianista y a la Familia Marianista de España
Familia Marianista
Este apartado recoge las páginas de cada rama de la familia y otra información común, como sus publicaciones
Misión
Este apartado recoge las páginas relacionadas con misión y educación: materiales, colegios, formación, grupos de fe, etc
Comunidad
Este apartado recoge las páginas relacionadas con las vivencias; encuentros; peregrinajes; espacios de comunicación: foros; blogs
Correo
Este apartado te permite acceder a tu correo @marianistas.org, así como a la ayuda relacionada
Buscar
Este apartado te permite acceder al índice general de contenidos del portal, o bien realizar búsquedas directas de contenidos concretos
Identidad Familia Marianista Misión Comunidad
Mapa de contenidos del portal

Archivo de la categoría "Modelar este barro"

Un año y un día

Jueves, 15 de Mayo de 2008

Siempre estás tú escanciándome, llenándome este vaso de barro, hasta arriba, con el fresco brebaje de tu vino multicolor, de mil aromas. (…)
No, nunca cerraré las puertas de mis sentidos. (…)
Todas mis ilusiones arderán en fiesta de alegría, y todos mis deseos madurarán en frutos de amor.

RABINDRANATH TAGORE, Gitanjali

Hace algunas semanas leía a un amigo que ha leído a Roger Bartra. No sabía que Roger Bartra fuese un importante antropólogo. Pero eso no importa.

Roger Bartra dice en uno de sus libros que cierta variedad de aves necesita del contacto constante con otros miembros de la misma especie para poder mantener la calidad de su canto. Se ha demostrado que, si aislamos a un ejemplar cualquiera y le impedimos que escuche a sus compañeros, sus melodías irán desafinándose progresivamente. E, incluso, existe la posibilidad de que al cabo de un tiempo acabe olvidando cómo cantar. Es la escucha a los otros lo que permite a cada pájaro de tan peculiar especie seguir creando su música y regalándola al bosque. Sin el eco de quienes están a su lado, terminan quedándose mudos.

Hoy te confieso que, escribiendo en este pequeño rincón, me siento muchas veces pájaro a la busca de ecos con los que recordar la belleza del canto. Porque este compartir lanzando palabras al viento no tendría ningún sentido sin las que llegan de regreso, haciendo escala en tu corazón. Son muchas las huellas que encuentro tras cada mensaje y, recorriendo conmigo la silueta de cada una con las yemas de los dedos, me dejas intuir, siquiera un poquito, cómo ha podido resonar en ti (de qué forma única y especial) lo que, tan torpemente y desde tantas pobrezas, me he atrevido a contarte. Pero, sobre todo, son incontables las veces en que tu respuesta (tu abrirte sincero y generoso), me ha ayudado a llenar de sentidos nuevos, de vida abundante, lo que ya empezaba a fosilizar entre líneas más o menos bonitas; bajo la coraza que inevitablemente hacen crecer algunos miedos, no pocos complejos y nuestras siempre engañosas vanidades. Así, las palabras han conseguido convertirse en abrazo sentido, a pesar de la distancia y, en muchos casos, también del desconocimiento. Y nos han unido de una forma misteriosa que no deja de asombrarme y de modelar en mí una profunda alegría.

Por todo ello, querida lectora, querido lector, quiero decirte desde bien adentro, donde se obra el milagro: GRACIAS.

Hoy hace un año y un día que escribí por primera vez en este blog. Y siempre has estado Tú, llenándome este vaso de barro de mil aromas; trayendo a beber de él a tantos pájaros que combaten mi olvido con su canto; invitándome (invitándonos) a modelarlo con la fuerza de nuestros deseos, que han de madurar en frutos de amor para este mundo que los anhela.

Dorar mi barro al calor de tu abrazo

Domingo, 11 de Noviembre de 2007

alfarero.jpgDos amigos muy queridos pensaron en mí estas últimas semanas al encontrarse, ella con una canción, él con un texto, lanzados al vuelo con el mismo impulso del que intenté contagiarme cuando puse en marcha este pequeño rincón de la red. Y quisieron regalármelos. Para invitarme, para invitarnos, una vez más a ser barro húmedo en manos del Alfarero: a dejarnos modelar por ese amor que todo lo sobrepasa, abandonados a él con plena confianza.

Estos dos amigos no se conocen y sus respectivos regalos nacieron separados por casi dos milenios de historia. Pero hoy ambos se abrazan y se llenan de sentido al encontrarse en este espacio y en este tiempo; al susurrarse (y susurrarnos), con voces distintas pero idéntico espíritu, que estamos llamados, más que a hacer, a dejarnos hacer. Ése es nuestro desafío. Pero también nuestra esperanza.

Las palabras que interrogan…

Y si eres obra de Dios, contempla la mano de tu artífice, que hace todas las cosas en el tiempo oportuno, y de igual manera obrará oportunamente en cuanto a ti respecta. Pon en sus manos un corazón blando y moldeable, y conserva la imagen según la cual el Artista te plasmó; guarda en ti la humedad, no vaya a ser que, si te endureces, pierdas las huella de sus dedos. Conservando tu forma subirás a lo perfecto, pues el arte de Dios esconde el barro que hay en ti. Su mano plasmó tu ser, te reviste por dentro y por fuera con plata y oro puro, y tanto te adornará que el Rey deseará tu belleza. Mas si, endureciéndote, rechazas su arte y te muestras ingrato a aquel que te hizo un ser humano, al hacerte ingrato a Dios pierdes al mismo tiempo el arte con que te hizo y la vida que te dio: hacer es propio de la bondad de Dios, ser hecho es propio de la naturaleza humana. Y por este motivo, si le entregas lo que es tuyo, es decir tu fe y obediencia a él, entonces recibirás de él su arte, que te convertirá en obra perfecta de Dios.

SAN IRENEO (s. II)

…y la canción que responde. De Fray Nacho, sacerdote mercedario entregado a la pastoral penitenciaria, capellán de una prisión y, como el mismo se define, joven aprendiz de cantor:

Al final traigo este barro
tras torpes modelados de alfarero aficionado,
tras la lluvia de esta vida, que la llena de charcos;
a la hora del ocaso vuelvo a tu lado.
Al atardecer, cuando el día se retira ya cansado
y este barro pide a gritos modelarlo,
al calor del hogar que produce tu abrazo,
al sonido de la hoguera vuelvo a tu lado.
Hoy vuelvo a ti, vuelvo a tu lado,
cansado, perdido y agotado.
Y, en esta búsqueda, dame consuelo,
que ando perdido, que ando esperando,
quedarme a tu lado.
Y, al calor que tu das, seca este barro,
que quiero dorarme al calor de tu abrazo,
y quedarme a tu lado.

Gracias, Noe. Gracias, Paco. Por permitir que estas líneas sean el lazo que una lo que toca vuestro corazón y el mío. Nuestro barro.

» Hoy recuerdo…
En tus manos, Alfarero

Nuevo sistema de suscripciones para el blog

Lunes, 28 de Mayo de 2007

mensajero.pngHoy incorporo una novedad a esta vasija a la que poco a poco vamos dando forma. El blog cuenta desde ahora con una herramienta muy sencillita que permite a cualquier lector conocer cuándo ha sido actualizado con una nueva entrada sin que tenga que estar visitándolo regularmente. Se trata de un sistema de suscripciones que envía automáticamente, cada vez que publico un mensaje, una alerta a las direcciones de correo electrónico que así lo hayan requerido. En esta página (pincha para visitarla) se encuentra el formulario con el que, si lo deseas, puedes solicitar (o cancelar) tu inscripción. A él se puede acceder también a través del enlace ‘Suscríbete’ que aparece en la esquina superior derecha de la cabecera.

Muchas gracias a todas, a todos, por la cariñosa acogida y las manos dispuestas a modelar con las que estáis recibiendo este barro humilde.

En tus manos, alfarero

Lunes, 14 de Mayo de 2007

En tu vida y en la mía ocurren a diario milagros sensacionales que a veces nos pasan desapercibidos. En tu vida y en la mía no dejan de aparecer regalos en la brisa que nos roza, en la primavera que estalla, en la mirada del desconocido, en el abrazo del amigo, en la sonrisa del que sufre, en la confianza del que llora, en el ejemplo del que ama, en la te-regalo-el-sol.jpgesperanza del quizás. En tu vida y en la mía, mientras algún árbol que otro provoca un gran estruendo al caer, hay bosques enteros creciendo en silencio.

En tu vida y en la mía podemos encontrar mil y una razones para decir: «gracias».

Hoy abro este pequeño rincón para irlas guardando todas. No guardándomelas para mí, ni guardándolas para ti, sino guardándolas contigo. A través de este sencillo cuaderno de bitácora me gustaría compartir pequeños sacramentos de vida que van dando sentido a mi caminar por el mundo. A veces serán imágenes, a veces serán palabras. A veces serán escritos, a veces serán susurros. A veces serán canciones, a veces serán silencios. A veces serán sueños de futuro, a veces serán recuerdos que me ayuden a soñarlo. A veces serán preguntas, a veces serán… preguntas.

Confío en que me ayudes a construirlo.

El mismo Dios que dijo: «Brille la luz de entre las tinieblas», ha iluminado nuestros corazones. Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene de Él y no de nosotros.

2 Cor 4, 6-7

alfarero.jpgHoy más que nunca me siento barro en Tus manos. Las que tapan las grietas de mi vasija imperfecta. Las que me toman de la mía para caminar por el sendero de la verdadera alegría. Las que enderezan mis renglones torcidos. Las que construyen sueños más grandes que los que yo alcanzo a esperar para mí. Las que me agitan y remueven mis esquemas. Las que hacen sonar melodías de esperanza sobre el ruido de la desolación. Las que me piden ayuda para trabajar sobre el fango de un mundo lleno de injusticia. Las que me acarician y me hacen sentirme amado en mi debilidad.

Las que quiero que modelen mi barro humilde.