Mayo: mes de MarÃa. Carta para tÃ
Lunes, 12 de Mayo de 2008Tradicionalmente, el mes de Mayo es el mes de las flores, pero para los cristianos, el mes de Mayo es principalmente, el mes de MarÃa.
MarÃa, esa mujer que dijo un Sà valiente, que guardó todas sus cosas en su corazón, que permaneció en todo momento al lado de su hijo, incluso en el momento más duro, al pie de la cruz. MarÃa, esa mujer que CONFIÓ desde el primer momento, y que puso su vida en manos de Dios.
Hace un tiempo, publicamos una carta dirigida a Dios, hoy es MarÃa la que viene a nuestro encuentro.

Querida amig@:
¿Como estás?…
Yo ya sé que durante la semana el cansancio hace mella en ti; y que la rutina diaria y el estrés ni siquiera te deja tiempo para ocuparte de tus cosas, para encontrarle sentido muchas veces a las cosas cotidianas de la vida, para pararte en las que ocurren en tu entorno y hacen que pasen inadvertidas….
No te preocupes…pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, estés como estés, hagas lo que hagas…..siempre, siempre……..: El Señor estará contigo.
¿Sabes?, esto es simplemente lo que me hizo a mà decir “SÆaquella mañana del mes sexto en Galilea. De verdad, sólo eso, saber que el Señor estaba conmigo….Que dijera lo que dijera, Él estaba conmigo….La verdad es que aquel dÃa me pidió mucho, sÃ, pero no quiero que sólo te quedes en ese momento…pues quizás antes de ese momento existieron otros muchos a los que también dije ese “SÃâ€; digamos que ya estaba entrenada, digamos que ese “SÃâ€, fue tan sólo la guinda….la guinda de otros muchos anteriores que tuvieron para Él la misma importancia y peso.
SÃ, no sólo esa tarde se me presentó el ángel del Señor, muchas otras veces antes, en mis ratos de oración al Padre, podÃa sentir como al ponerme en su presencia Él se hacÃa cercano y aprovechaba la ocasión para pedirme alguna cosilla….y la verdad, siempre eran cosas pequeñas, actos cotidianos…cambiar una mala palabra por una sonrisa, guardar silencio por caridad, ayudar a alguien que ni conocÃa o conocÃa demasiado, hacer el intento de ver algo más allá de lo primero y externo, ser más valiente, ser más constante, ser mejor persona, en definitiva ser más de Dios, ser más de Él.
Por eso aquel “SÃâ€, de aquella mañana me costó menos de lo que crees…pues antes hubo muchos “sÆmás chiquitos, pero igual de válidos.
Ahora, déjame que te diga una cosa….para todos estos momentos siempre seguà la misma fórmula:
1º Sentirme en presencia de Dios…pues, enseguida comienzas a sentir ese ángel, sentimiento o intuición de saber y creer que Él está contigo.
2º Escucharlo y ver que necesita de mÅ.sea pequeño o grande, actitud o tan sólo presencia.
3º Responderle…aunque sea con un “espera†o un “no o expresarle tus dudas o miedos…porque a Él también le vale esa respuesta.
4º Y después, después…cuando te has confiado a Él…..te entra una alegrÃa…que no la puedes parar, que te contagia, que te da vida, que te da paz….que te hace recitar el “Magnificatâ€..â€..Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mÃ…â€
Claro está que todo esto era posible porque tenÃa valentÃa…pero con el tiempo he descubierto que esa valentÃa no dependÃa de mÃ, sino del EspÃritu Santo que me empujaba.
FÃjate, ahora, después de haber vivido Pentecostés, recuerdo el que vivà con los primeros apóstoles en aquella casa encerrados. Estábamos muertos de miedo, asustados, apenados y abatidos, dándole vueltas a todo lo que habÃa pasado y lo que tendrÃa que haber ocurrido, …y ese dÃa, cuando Marcos llegó corriendo a la casa para decirnos que los sacerdotes nos habÃan descubierto para apresarnos…el pánico se hizo en nosotros…..y fue cuando pensamos en abandonarlo todo y huir… Pero entonces recordé
- Que con el ángel…El EspÃritu Santo me hizo sentir que el Señor estaba conmigo y le di lo mejor de mÃ.
- Que con mi prima Isabel…El EspÃritu Santo me hizo presentir que ella me necesitaba y me puse en camino….y El Señor estuvo con ella.
- Que en Caná…El EspÃritu Santo me hizo descubrir las necesidades de aquellos novios y conseguà que mi Niño le echara una mano….y El Señor estuvo con ellos.
- Que en la cruz…me sentà muy sola y abatida y el EspÃritu Santo me hizo descubrir que no me quedaba sola sino que desde entonces me dio como hijos a toda la humanidad…y desde entonces el Señor esta siempre con vosotros.
Y entonces nos pusimos en presencia del Señor… y pedimos que su EspÃritu nos confortara y en ese momento supimos que Él estaba con nosotros y nos trajo la paz.
Y vimos que lo que necesitaba de nosotros era que su Palabra llegara a los demás…puesto que un candil no se esconde debajo de una mesa sino que se pone en alto de una cima para que alumbre al mundo.
Y todos le dijimos que “SÃ cada uno con lo que era, de la forma que era y tenÃa….pues todos le hacÃamos falta. Y la alegrÃa que sentimos fue tan grande que fuimos capaces de hablarles a todos de tal forma que todos nos entendÃan… y es que una vez más recitamos el “Magnificat”… su “Magnificat”.
Por ello tú, no te desanimes en los momentos de dificultad y miedos:
- Piensa ¿qué es lo que el ángel del Señor te pide en tu momento actual, y cotidiano?
- Piensa en algún momento de “Magnificat†en el que te hayas sentido y comunica la Buena Nueva a los demás.
- Piensa qué te aleja del Señor y pÃdele su EspÃritu Santo.
Y recuerda esto.- “Despiértate…Levántate y brilla, que llega tu luz…sobre tà amanece el Señor†(Is 60).
Con mucho cariño.
Tu madre que te quiere.
MarÃa de Nazaret

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