3 de julio
Santo Tomás, apóstol
Jn 20, 24-29 ¡ Señor mío y Dios mío!
Es el grito de la incredulidad transformada en fe. ¿Cómo he podido dudar, Señor, de su presencia resucitada en medio de nosotros? ¿Cómo no he sido capaz de creer a mis compañeros, que te han visto y han experimentado que su luto se cambia en danza? ¿Cómo he tenido que necesitar ver p ara creer? El lamento de Tomás, es, tantas veces, mi lamento. A donde llega tu palabra ofreciéndome la dicha de creer sin haber visto.

2 de julio
Jueves XIII
Gn 22, 1-19 Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío
Espeluznante el relato del sacrificio de Isaac. El padre dispuesto a sacrificar lo que más amaba. El fruto de su ser hombre. Su descendencia. Su promesa y esperanza. Su futuro. La posibilidad de perpetuarse…Desde su desgarro interno, sin entender nada, Abraham está dispuesto a darte lo que valora más que su propia vida. Y confía en Ti: Dios proveerá el cordero para el sacrificio. Darte lo que pides, sea lo que sea. Confiar en ti.

1 de julio
Miércoles XIII
Salmo 33 Si el afligido invoca al Señor él lo escucha
Hay momentos, Señor, en que el afligido no tiene fuerzas, ni ganas, para invocarte; hay ocasiones en que no entiende el por qué de su sufrimiento y su dolor, y te hace responsable; hay personas que no te conocen, que te ignoran, que viven como si tú no estuvieras escuchando su aflicción. Hoy pongo ante ti, Señor, el grito y el lamento de todos los que no saben, no pueden o no quieren invocarte. Escúchales, por tu misericordia.

30 de junio
Santos protomártires
Salmo 25 Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad
En esta memoria delos primeros mártires de la ciudad de Roma, cuya fe se asentaba sobre el cimiento de los apóstoles, es bueno repetir este responsorio del salmo. Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad. En medio del dolor, en la persecución, en la dificultad, en los momentos que el ánimo cimbrea, tengo ante los ojos, Señor, tu bondad para conmigo. Y esa bondad es mi fuerza, la fortaleza que tu pones en mi y me mantiene en tu servicio. Hasta el final.

29 de julio
San Pedro y San Pablo
II Tim 4, 6-8.17-18 El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje
Pedro y Pablo, y tantos apóstoles, pueden decir desde la realidad de su vida esta frase. Es el Señor el que hace maravillas en nosotros, el que ayuda, el que ad fuerzas, el que impulsa para que su evangelio sea anunciado hasta los confines de la tierra. Pedro y Pablo combatieron bien su combate, corrieron hasta la meta, mantuvieron la fe, fueron coronados por Ti, Señor, para gloria tuya. Haznos, como a ellos, apóstoles de tu salvación.
Hoy celebro el aniversario de mi ordenación sacerdotal. Os pido una oración, par que el Señor me mantenga en el querer y el obrar.

28 de junio
Domingo XIII
II Cor 8, 7.9.13-15 Siendo rico se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza
Tu dinámica, Señor, es incompresible para quien no es capaz de entender la dinámica del amor. Nos has enriquecido con tu pobreza. Una pobreza que viene del desprendimiento, del despojamiento, del no ser tenido en cuenta, de la renuncia, del ir más allá de uno mismo par abrirse a la realidad del otro necesitado. Enriquecer desde la pobreza. Ayúdame, Señor, a entender.

Era Pascua y yo pensaba que, si el amor nunca muere,
entonces cada gesto de amor nuestro es un pedacito de eternidad
que fecunda este presente y anticipa una primavera sin inviernos.
Montaje elaborado a partir de la canción «Sólo el amor», compuesta por Silvio Rodríguez
e interpretada por León Gieco. Algunas de las imágenes han sido tomadas del corto de
animación «El alfarero», cuyo visionado os recomiendo vivamente.
27 de junio
Sábado XII
Mt 8, 5-17 Os aseguro que no he encontrado en nadie tanta fe
Auméntame la fe, Señor. Creo, pero deseo que este acto de fe y de confianza en Ti sea tan natural como la respiración, como el ver con los ojos, como el escuchar con los oídos, como el latir de mi corazón. Creo en Ti, Señor, ahora quiero respirarte, contemplarte, escucharte, amarte, en verdad, sin necesidad de palabras, con la real y radical verdad de mi vida. Auméntame la fe, Señor. Tú sabes lo que es la fe de centurión.
